Arte para la mejora social

Asistí al Forum de Arte para la mejora social organizado por la Obra Social La Caixa el pasado 22 de octubre de 2014. Fue una experiencia muy interesante, tanto por el contenido como por las personas que participaron: por su propia trayectoria profesional y por su biografía personal.

Si me tuviera que quedar con frases interesantes de cada uno de los participantes de la mesa redonda de ayer, serían las siguientes: de Glòria Picazo, directora del “Centre d’Art La Panera” de Lleida escojo la de que “debemos ser pioneros (refiriéndose a las instituciones y equipamientos culturales) e impulsar proyectos y no ir por caminos seguros que sabemos que darán resultados. Debemos aceptar el riesgo al éxito y al fracaso”. Añadiría, o más bien matizaría: el éxito y el fracaso de todas las partes implicadas, incluido la del colectivo a integrar. En un debate posterior alguien apuntó que las actividades que se plantean realizar deberían ser asequibles y no crear frustraciones. Yo creo que justamente eso forma parte del posible fracaso que hemos apuntado, y asimilarlo es también un proceso de mejora social, ya que ayuda al desarrollo personal de cada uno.

Boris Daussà, jefe del departamento de Historia y Teología de las Artes del Espectáculo del “Institut del Teatre” de Barcelona, defendió el papel liberador de las artes escénicas. A través de su discurso entendí que eran un potente instrumento de análisis, desarrollo y mejora del comportamiento humano. El trabajo en grupo y el trabajo personal a través de la asignación de roles, obligan al análisis de pensamientos y emociones y a darles salida, expresando, moldeando, canalizando y redirigiendo ideas y sentimientos que nos llevan al conocimiento de uno mismo y el del prójimo. Ese conocimiento que nos lleva a una mejora de la comunicación y, por consiguiente, de las relaciones entre personas. El proyecto del “Observatori de les Arts Escèniques Aplicades” lanzado desde el “Institut del Teatre” parece potente. Habrá que seguirlo de cerca. De momento todavía se está incubando.

Valentí Oviedo por su parte, gerente del “Auditori de Barcelona”, confesó ser un converso: alguien que antes no creía necesario llegar a ese 5% de la población considerada marginada, y que se centraba en el 60% de personas que nunca asistían a ningún evento cultural, para intentar conseguir vender más entradas. Finalmente vio que tenía más valor integrar esos colectivos cuyo acceso a la cultura les es limitado, que intentar atraer un público que ya se había declarado no interesado en ella. A veces hay que dejarse llevar y arrastrar por lo que verdaderamente importa. El proyecto “Apropa Cultura” también es digno de que le den difusión.

Manuel Oliveira, director del “Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León”, afirmaba que “el público como entidad abstracta no existe, existen las personas”. Bonita frase. En un mundo en el que cada vez nos sentimos más como números y en el que a veces nos definen como “número de visitantes a una exposición”, “número de asistentes a un concierto” o como “número de lectores de una página web”, resulta refrescante oír que hay alguien que todavía piensa en cómo llegar a las personas y a la que no le da miedo trabajar cualquier tema para acercarse a ellas. Olvidémonos de los tabúes. ¡Gracias! Habrá que entrar en la “raraweb” a ver qué se mueve.

Francesc Casadesús, director del “Mercat de les Flors” defendía que “hay que responsabilizar y hacer partícipes las instituciones para saber hasta dónde podemos llegar”. No nos lamentemos de que no hayan proyectos adaptados. Actuemos. Hay que reclamar y trabajar conjuntamente para hacerlos posibles. Hay que poner en práctica la comunicación de la que hablábamos antes. No se trata de adivinar, sino de poner sobre una misma mesa: necesidades, talento, ganas y recursos.

Por último hacía su intervención Alex Ferris, director del programa de teatro comunitario del “Old Vic Theatre” de Londres. Defendía que los proyectos de inclusión potenciaban las capacidades de las personas con riesgo de exclusión y les hacían creer más en sí mismos. “We have to place that (creative learning) in the mainstream”. ¿Dónde está la educación plástica y visual en los colegios? reclamaba más tarde Oliveira. Estamos de acuerdo en que la creatividad es un importante instrumento de desarrollo personal. Hay que potenciarlo. De la misma manera que hay que potenciar la curiosidad por conocer e investigar y que una educación sólo basada en la memoria y reproducción capan.

Concluía Glòria que “necesitamos personal cualificado para generar proyectos, y creadores capaces de dejar de lado su trayectoria artística y poner el conocimiento al servicio de estos proyectos”. Afirmaba también que las instituciones debían plantear propuestas nuevas constantemente. Esto último lo hago extensible al resto de agentes. Porque todos nos debemos implicar. Dejemos de lado el papel de críticos negativos, cosa que hacemos demasiado a menudo, y asumamos de forma conjunta los éxitos y los fracasos de los que hablábamos al principio, avanzando en una misma dirección. Mi propia reflexión final es: si creamos personas curiosas y creativas, ¿no generaremos agentes potenciales dinamizadores de proyectos integradores e innovadores?

La verdad es que los que ayer se sentaron en la mesa redonda lo son. Todos ellos son personas que creen en lo que hacen. Personas muy capaces. No dejemos que se apaguen sus voces ni se agote su energía. Proyectémosles a través de los instrumentos de los que ya disponemos: instituciones y profesionales que los apoyen. Ese es el trabajo de todos.

Inés Legemaate

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